Enfermedad Cadiovascular y Riesgo cardiovascular

Cada año mueren en España alrededor de 420.000 personas. Morir no es un evento raro, pues ocurren más de 1.100 fallecimientos cada día en nuestro país, a una velocidad de 47 muertes por hora.

Así, por ejemplo, según datos del INE, el 28,3% de las defunciones en 2018 fueron causadas por enfermedades del sistema circulatorio y el 26,4% por tumores. El cáncer se situó en segundo lugar.

Según el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME), de la Universidad de Washington, en Seattle (EE UU), en 2020, incluso a pesar de que la Covid-19 supuso más de 60000 fallecimientos, las enfermedades cardiovasculares, en su conjunto, seguirán siendo la primera causa de mortalidad.

ACLARANDO CONCEPTOS

El término arterioesclerosis hace referencia al engrosamiento y endurecimiento de las arterias independientemente de su tamaño, mientras que aterosclerosis se refiere específicamente al proceso que afecta de manera exclusiva a las arterias de mediano y gran calibre.

Aunque el término enfermedad cardiovascular engloba a todos los padecimientos que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos de manera independiente a su causa, éste se utiliza para referirse a las enfermedades del aparato cardiovascular que son consecuencia de aterosclerosis y que comparten características similares respecto a su causa, fisiopatología, pronóstico y tratamiento; en la actualidad se prefiere el término enfermedad cardiovascular aterosclerótica, se clasifica según las características clínicas al momento de su manifestación en:

-Cardiopatía isquémica o cardiopatía coronaria: es la forma más frecuente de la enfermedad y representa casi la mitad de los casos. De acuerdo con el patrón de manifestación podemos hablar de infarto de miocardio, angina de pecho, insuficiencia cardiaca o muerte de origen cardiaco.

-Enfermedad cerebrovascular: que de acuerdo con su manifestación clínica y evolución hace referencia a un evento vascular cerebral o un evento isquémico transitorio.

-Enfermedad arterial periférica: por aterosclerosis en arterias periféricas y la manifestación más frecuente es la claudicación.

-Aterosclerosis aórtica: que se relaciona con la aparición de aneurismas torácicos y abdominales.

RIESGO CARDIOVASCULAR. UN RIESGO QUE PODEMOS DISMINUIR

Hasta hace algo más de una década, las recomendaciones clínicas en la prevención cardiovascular iban dirigidas fundamentalmente al manejo independiente de sus factores de riesgo (FR) (“estrategia unifactorial”), especialmente hacia la hipertensión y el hipercolesterolemia

Esta estrategia presentaba importantes limitaciones, tales como, no considerar la interdependencia o el efecto multiplicador y sinérgico que presentan los distintos factores de riesgo al presentarse en una misma persona (“estrategia multifactorial“).

El concepto de riesgo cardiovascular, que se define como la probabilidad que tiene un individuo de sufrir una de estas enfermedades dentro de un determinado plazo de tiempo (generalmente 5 o 10 años) y esto va a depender fundamentalmente del número de factores de riesgo (definidos como aquellos que permiten establecer una relación de causa-efecto con respecto a la enfermedad vascular) que estén presentes en un individuo.

Los factores de riesgo se clasifican en dos grandes grupos: 

-FACTORES NO MODIFICABLES (no podemos intervenir).

Estos factores son la edad, el sexo, la raza y el haber padecido ya una enfermedad vascular aterosclerótica, no ofrecen por sí mismos la posibilidad de intervenir sobre ellos para modificar el riesgo.

FACTORES MODIFICABLES (podemos intervenir para evitarlos)

Estos factores son el tabaquismo, la hipertensión arterial, la dislipemia y la diabetes son los que determinan el mayor porcentaje de aparición de enfermedad vascular aterosclerótica.

Otros factores que también podemos modificar son el sobrepeso y la obesidad, el sedentarismo, el abuso de alcohol, la ansiedad/estrés y el consumo de sal, la enfermedad periodontal, la alteración de la microbiota intestinal, etc.

El hecho de que una persona tenga varios factores de riesgo, aunque sea de forma mínima, el riesgo se multiplica de forma exponencial, no sólo se suma.  Es necesario. por tanto. tratar todos y cada uno de los factores de riesgo que están presentes para que realmente este riesgo disminuya.

Por ejemplo, hay personas que piensan que con sólo tomarse las pastillas para la hipertensión arterial ya están controlando este riesgo, pero si además es persona tiene unos malos hábitos de alimentación (entre ellos el exceso de consumo de sal, de grasas de mala calidad o alimentos ultraprocesados) y además presenta sobrepeso, y no corrige estos otros factores, el riesgo disminuirá poco. En cambio, si aborda de forma conjunta los tres factores nombrados su riesgo cardiovascular disminuirá de forma importante.

De esta forma, es de gran interés para los clínicos usar fórmulas que permiten cuantificar este riesgo cardiovascular para identificar a aquellas personas con riesgo elevado pues en estos habrá que actuar de forma rápida y enérgica para controlar esos factores y así prevenir o retrasar la aparición de la enfermedad.

Es decir, a través de este cálculo que realizamos en las consultas podemos predecir el riesgo de presentar estos eventos. Según el resultado de este cálculo establecemos unos objetivos de tratamiento.

El Tabaquismo, la Hipertensión Arterial, la Dislipemia y la Diabetes son los factores de riesgo cardiovasculares “mayores” modificables que se utilizan para la estimación del RCV mediante estas fórmulas de cálculo de riesgo. Posteriormente, tenemos en cuenta los otros factores de riesgo modificables para saber si todavía este riesgo puede empeorar aún más.

En los objetivos de tratamiento para mejorar el riesgo cardiovascular, y sin lugar a dudas, el llevar un estilo de vida saludable es el más importante, y me refiero fundamentalmente al ejercicio físico y los hábitos de alimentación.

RECOMENDACIONES PARA MEJORAR TU RIESGO CARDIOVASCULAR

Hay cosas que tú mismo puedes hacer desde hoy mismo para disminuir todos esos factores de riesgo:

Si fumas, debes dejarlo lo más pronto posible.  Aun fumando poco estarás multiplicando los riesgos de padecer ataques cardiovasculares o cerebrales. Si no puedes hacerlo, busca ayuda. Evita también consumir cualquier tipo de sustancia tóxica.

El consumo de alcohol no debe ser habitual y elevado.

Lleva una alimentación equilibrada y variada.  Rica en verduras, frutas, cereales, legumbres.  Utiliza aceite de oliva y consume más pescado que carne. Reduce el consumo de sal y azúcares refinados de su dieta (reposterías, dulces, bollería). Es importante destacar el ser consciente de los alimentos que comemos y así desarrollar una relación saludable con la comida y fijarse muy bien el etiquetado de los alimentos.

¿Qué alimentos debemos comer a diario?

Realiza ejercicio físico periódico intentando ser constante, de tipo aeróbico (paseos, bici, cinta, piscina, patinaje) y de fuerza, eso sí, sé regular (varios días por semana). Busque algún ejercicio o actividad que le guste.

Aprende a controlar el estrés.

Controla tu peso (calcula tu índice de grasa corporal aquí), prestando atención a la grasa del abdomen (perímetro abdominal). Márcate objetivos alcanzables, recuerda que pequeños descensos de peso son buenos para tu salud cardiovascular.

OBESIDAD: una enfermedad compleja con muchas causas

Vigila periódicamente el azúcar, el colesterol y la tensión arterial.

Menos Sal, Más Salud

En los casos en los que con todo esto no se pueda controlar o suprimir los factores de riesgo, entonces puede que sea necesario añadir la toma de determinados fármacos. En ese caso deberá valorarlo tu médico.

Y recuerda que si te indican una medicación confirma el tiempo que debes tomarla y el motivo por el que se te prescribe. 

No suspendas los tratamientos que se te han indicado.

Bibliografía:

Aranceta, J., Foz, M., Moreno, B., Gil, B., Jover, E., Millán, J., … & Monereo, S. (2003). Documento de consenso: obesidad y riesgo cardiovascular. Clínica e investigación en Arteriosclerosis15(5), 196-232.

Buela, G. (2010). Consumo de sal y riesgo cardiovascular. Evidencia, actualizacion en la práctica ambulatoria13(2).

Carranza-Madrigal, J. (2017). Triglicéridos y riesgo cardiovascular. Medicina interna de México33(4), 511-514.

Fernando, L. Z., & Pamela, S. S. (2012). Rol del tabaquismo en el riesgo cardiovascular global. Revista Médica Clínica Las Condes23(6), 699-705.

García, A. R., Martínez, E. A., Fernández, M. E. G., Cabrera-Vélez, R., Pliego, R. A. G., Cobos, L. E. M., … & Vargas, M. F. (2021). Factores cardiometabólicos asociados y prevalencia de concentraciones bajas de colesterol HDL y de dislipidemia aterogénica. Estudio SIMETAP-DA. Clínica e investigación en arteriosclerosis33(1), 19-29.

Kitai, T., & Tang, W. W. (2017). Impacto de la microbiota intestinal en la enfermedad cardiovascular. Revista española de cardiología70(10), 799-800.

Kunstmann, S., & Gainza, I. F. (2018). Herramientas para la estimación del riesgo cardiovascular. Revista Médica Clínica Las Condes29(1), 6-11.

López, J. A., Bellido, C. M., Simón, P. H., & Padial, L. R. (2017). Cardiopatía isquémica: concepto, clasificación, epidemiología, factores de riesgo, pronóstico y prevención. Medicine-Programa de Formación Médica Continuada Acreditado12(36), 2145-2152.

Medrano, M. J., Cerrato, E., Boix, R., & Delgado-Rodríguez, M. (2005). Factores de riesgo cardiovascular en la población española: metaanálisis de estudios transversales. Medicina clínica124(16), 606-612.

Ordóñez, F. S., Cánovas, J. S., & Yepes, R. P. (2017). Riesgo cardiovascular. Medicine-Programa de Formación Médica Continuada Acreditado12(42), 2477-2484.

Pineda Bombino, L., Toledo Pimentel, B. F., & Veitia Cabarrocas, F. (2020). Enfermedad periodontal inflamatoria crónica y enfermedades cardiovasculares. Medicentro Electrónica24(2), 337-359.

Sarre-Álvarez, D., Cabrera-Jardines, R., Rodríguez-Weber, F., & Díaz-Greene, E. (2018). Enfermedad cardiovascular aterosclerótica. Revisión de las escalas de riesgo y edad cardiovascular. Medicina interna de México34(6), 910-923.

Valenzuela Landaeta, K., & Atalah Samur, E. (2011). Estrategias globales para reducir el consumo de sal. Archivos Latinoamericanos de Nutrición61(2), 111-119.

También te puede interesar…

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Boton-ARTNUTRIC.gif
Importancia de los cereales integrales
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Alimentosycancer.jpg
La Alimentación durante el Cáncer
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es FE-hierro.jpg
Ingesta de Hierro: ¿Cuáles son las Recomendaciones?
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es image-6.png
SOJA, PROPIEDADES NUTRICIONALES
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es FromagesComCheeseBoard.jpg
Valor nutricional del Queso

Nutrición Deportiva

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es nutri-deportiva-1024x532.jpg
Nutrición Deportiva

Recetas de Cocina Saludables

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es gif-recetas.gif
Recetas de Cocina Saludables
Follow by Email
Facebook0
Twitter20
Visit Us
Follow Me
LINKEDIN
INSTAGRAM20

Pedro J. Martín Pérez

Dr. Pedro Martín Pérez, Médico de Salud Comunitaria

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Entrada siguiente

Menos Sal, Más Salud

Lun Mar 15 , 2021
A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo de sal que no rebase los 5 g/sal (<2 g de sodio) por adulto, por día, el consumo de sal/sodio en la actualidad mucho más alto de lo recomendado, situándose el consumo en España de en torno a […]

¿Te gusta este Blog? Compártelo con el mundo