¿Cómo afecta la nutrición a la salud mental y estado de ánimo?

Durante los últimos años han surgido nuevas evidencias científicas acerca de la relación entre el estado nutricional y la salud mental de las personas. Los cambios en la dieta occidental y el aumento de las cifras de obesidad se han ligado a procesos de inflamación crónica, que contribuye al desarrollo de ansiedad, depresión y de otras enfermedades mentales graves.

El cuerpo humano se ve afectado por la calidad de los nutrientes que se ingieren, siendo este hecho determinante para asociar el consumo de ciertos alimentos a enfermedades físicas.

Uno de los mecanismos por los que la dieta influye en la salud es el de la inflamación. Numerosos estudios relacionan el consumo de determinados alimentos como snacks salados, dulces, grasas trans, azúcares refinados, harinas refinadas, carnes procesadas, etc. con un proceso inflamatorio crónico corporal.

A su vez existen estudios que relacionan la dieta de alta calidad (rica en fibras, vegetales, pescado y legumbres) con una disminución plasmática de los marcadores inflamatorios.

El déficit de nutrientes, como los ácidos grasos esenciales, el hierro, el folato, la vitamina B12, la vitamina D, el selenio o el calcio implican problemas de salud, entre los que se encuentran la depresión, demencia, falta de concentración y la refractariedad al tratamiento farmacológico psiquiátrico.

Alimentos y Felicidad

Un estudio realizado en Noruega encontró relación entre los patrones alimenticios y problemas de salud mental en un grupo de adolescentes, independientemente de otros factores como la actividad física. Los adolescentes con un patrón de dieta variada noruega (vegetales, agua, pescado, horarios de comida regulares) tenían menos rasgos de enfermedad mental, mientras que aquellos con un patrón de “comida basura” (alimentos procesados altamente energéticos) se relacionaban más con trastornos de hiperactividad y los de patrón de “snack” (aperitivos, bebidas azucaradas, pocas frutas y verduras, comida entre horas) con trastornos de conducta.

El consumo de ácidos grasos poliinsaturados (presentes en el pescado, la comida marina y los aceites vegetales) tienen efectos antiinflamatorios que contribuyen a la prevención de aparición de trastornos afectivos (depresión y trastorno bipolar). Además, potencian la transmisión de dopamina y serotonina, que es disfuncional en los pacientes deprimidos, debido a que interfieren en las propiedades de las membranas celulares.

Por otro lado, el ácido fólico y la vitamina B12 pueden modular el estado anímico ya que son necesarios en la síntesis del metabolismo de la serotonina y otros neurotransmisores. Se ha hallado déficit de vitamina B12 en pacientes deprimidos, y una menor respuesta al tratamiento farmacológico en aquellos con ácido fólico bajo. Otros elementos importantes son los antioxidantes (vitamina C y vitamina E) que se han relacionado con la prevención de los trastornos del ánimo, el selenio, que actúa como regulador del ánimo e interviene en la función inmune, el hierro, de cuyo déficit se ha estudiado que produce síntomas como irritabilidad, apatía y falta de concentración, y se ha relacionado con la depresión.

La deficiencia de zinc produce inmunosupresión, que es otra causa relacionada con el desarrollo y la prevalencia de síntomas depresivos.

Relacionado con todo lo anterior conexión intestino-cerebro adquiere un protagonismo fundamental. La comunidad de microorganismos que viven en el intestino (conocida como microbiota intestinal) convierten los nutrientes de la dieta en metabolitos como los ácidos grasos de cadena corta, neurotransmisores como el ácido gama-aminobutírico y la serotonina que favorecen la producción de hormonas intestinales que envían señales al cerebro a través del nervio vago y del sistema circulatorio. La información llega al hipotálamo, donde se regula por ejemplo el apetito, la saciedad y el balance energético.

Estas sustancias, además, pueden modular el estado de ánimo, ayudar a la respuesta frente al estrés, regular la ansiedad y favorecer el bienestar emocional.

Bibiliografía

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Pedro J. Martín Pérez

Dr. Pedro Martín Pérez, Médico de Salud Comunitaria

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