Aprender a comer bien, un seguro para tu salud. Alimentación Consciente

Muchas personas acuden a la consulta de asesoramiento nutricional a ponerse a régimen, un concepto ya de por sí negativo, y que no funciona a medio largo plazo.

No existe la certeza de cuántas son las veces que una persona puede repetir a lo largo de su vida que necesita realizar una dieta, pero no siempre esto va en serio, muchas veces son deseos de satisfacer otras demandas, más que un compromiso real consigo mismo.

Lo importante es darte soluciones que sirvan a largo plazo, cambiar la forma en cómo nos relacionamos con los alimentos, aprender a usar los ingredientes más saludables y combinaciones sabrosas y deliciosas de alimentos que nos permitan mejorar nuestra alimentación día a día, cambiar la manera de hacer la compra, etc.

Es necesario tener presente que un desequilibrio en nuestra alimentación puede provocar problemas de salud, fatiga o que tu sistema inmune se vea debilitado

Alimentarnos mal indudablemente repercute negativamente en nuestro metabolismo, todos conocemos la actual pandemia de obesidad (aunque creamos que no nos afecta personalmente).

En cambio, una alimentación saludable nos permitirá dotarnos de mejores habilidades cognitivas y físicas.

Una de las preguntas que nos hemos hecho muchas veces seguramente sea esta, ¿por qué no puedo llevar una alimentación saludable?

Nos quedamos en la famosa “zona de confort”, la comodidad es uno de los peores enemigos para intentar implementar una rutina con hábitos saludables.

Esto es lo habitual, nuestro otro yo (nuestro pequeño “diablillo”) nos suele dominar, en la mayoría de los casos resulta más fácil comprar una comida rápida en vez de cocinar o quedarse en el sillón viendo una película que levantarse a hacer algo de ejercicio. ¿Te suena?

Podemos seguir pensando que nuestro ritmo de vida no nos lo permite o que la publicidad nos machaca. Pero muchas veces lo que ocurre es que vemos la alimentación saludable como un objetivo muy, pero que muy lejano. ¿Pero qué te parece si le das la “vuelta a la tortilla”?

Quizás, inicialmente, debas buscar motivos más cercanos, más fáciles de conseguir por ahora y que sean parte de ese recorrido hasta alcanzar el objetivo mayor. Ponerte a la vista estos motivos como un recordatorio diario puede ayudarte a recordar y, por tanto, ser más fácil de alcanzar.

¿Qué hacer frente a estos factores que sabotean nuestro intento de llevar una vida saludable?

Aquí tienes algunos consejos:

-Mantener un “diario de alimentos” por algunos días, anotando todo lo que comes. Este diario te permitirá ser más consciente de lo que comes y de cuándo lo haces. Te permitirá irte deshaciendo de los alimentos que no formen parte de una alimentación saludable.

-Puede ser interesante valorar las guías de recomendación de alimentos, esto te ayudará a guiarte. Si decides iniciarte con un asesor nutricional, te irá facilitando ese proceso de cambio y te resultará más fácil preguntar las dudas.

Ser disciplinado/a, no rígido/a, establecer tus horas de comida y hacer lo posible por respetarlas es un buen comienzo.

-Recuerda que no debes estar “cómodo” demasiado tiempo, la clave está en el esfuerzo que hagas por ti y cumplir estos objetivos.

-Busca metas concretas, realistas y comprensivas (no somos perfectos). Por ejemplo, “comer más saludable” no es una meta concreta, “comer esta semana más cereales integrales en el desayuno y en la merienda”, te estás fijando una meta concreta y realista.

No seas duro contigo mismo ni te culpes por lo que no has hecho, pero piensa cómo ponerle remedio la próxima vez que ocurra lo mismo. Tener un plan resultará más fácil que tener que improvisar, así evitarás también ponerte intranquilo.

Identifica los obstáculos que pueden dificultar tus esfuerzos y piensa cómo puedes superar estos retos. Identifica qué factores (situaciones, lugares, personas o actividades) te llevan a romper con ese hábito saludable e intenta evitarlo o ponerle solución.

-Es muy importante repetir un hábito, eso hará que sea parte de tu rutina, y así la próxima vez no te cueste tanto realizarlo.

Evita una gran cantidad de cambios al mismo tiempo, usa la lógica y no te dejes llevar. Una gran cantidad de cambios sólo supone mucho esfuerzo y eso es más difícil de conseguir que pequeños cambios progresivos. Modifica un hábito por semana, o cada pocos días y al final de mes habrás hecho muchos cambios y al final del año serán muchos más. Una escalera no se sube de golpe, subir escalón por escalón requiere menos esfuerzo.

-Recuerda que debes ser realista también significa saber que puede haber retrocesos. Los retrocesos ocurren cuando se sale del plan por cualquier motivo, por ejemplo, atraviesa por un cambio en su vida. Cuando sufras un retroceso, intenta reanudar su plan lo antes posible. Es importante dedicar un tiempo para pensar qué harías diferente si enfrentas una situación parecida y así evitar nuevos retrocesos.

Reevalúa tu progreso en forma regular. Si una meta se te hace difícil en estos momentos, considera cambiarla. Evalúe qué partes de tu plan funcionan bien y cuáles necesitan ajustes. A veces hay que “re-considerar” las metas y tu plan de acuerdo con esta evaluación.

-Usa como incentivos premios que no estén relacionados con la comida, pero sí con hábitos saludables. Por ejemplo, salir de caminata con tus amigos, darte un masaje, irte de spa, etc.

-Si está logrando sus metas, ve agregando nuevas metas para seguir en el camino del éxito.

-Párate y leer las etiquetas, es una manera fácil de pararte y comenzar a ser consciente de los que vas a comer. (Aprende a cómo interpretarla aquí.)

Como te he explicado hasta aquí, se trata de darle el valor justo que merece a la comida. Ser conscientes de lo que comes, ser consciente de las señales internas y a controlar las externas que nos permita un mayor autoconocimiento y el logro del autocontrol al momento de comer.

La alimentación consciente entonces pretende desarrollar en nosotros la capacidad de ajustar en la medida de lo posible lo que comemos a las necesidades del cuerpo, sin evitar aquellos momentos placenteros vinculados a la alimentación.

Tomar el control de lo que comemos y cómo lo comemos no permitirá reducir los antojos y tentaciones o el comer por estímulos ajenos a la verdadera necesidad de ingerir alimentos, y a optimizar el tamaño de las porciones de alimentos ingeridas 

-Recuerda también que NO hay alimentos milagrosos !!! NO te dejes engañar !!!

Todos no somos iguales !!!: lo que a unas personas les funciona, a otras no.

-Y dales valor a tus logros, siéntete orgulloso/a de tu progreso.

El hábito de una vida saludable supone un verdadero reto para muchos, pero también la idea de una calidad de vida mejor.

El hábito de una vida saludable supone un verdadero reto para muchos, pero también la idea de una calidad de vida mejor.

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Pedro J. Martín Pérez

Dr. Pedro Martín Pérez, Médico de Salud Comunitaria

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