Abordaje nutricional de la tiroiditis de Hashimoto

La tiroiditis de Hashimoto (TH) es una de las enfermedades autoinmunes más frecuentes. Se trata de una afección causada por una reacción del sistema inmunitario contra la glándula tiroides.

La tiroiditis de Hashimoto (TH) es una de las enfermedades autoinmunes más frecuentes. Se trata de una afección causada por una reacción del sistema inmunitario contra la glándula tiroides.

La reacción del sistema inmune contra la glándula tiroides causa, inflamación, destrucción, y cicatrización del tejido de la glándula, esto se puede manifestar por la presencia y/o elevación de los anticuerpos antitiroideos (anti-peroxidasa tiroidea o anti-tiroglobulina) que pueden manifestar diferentes grados de alteración de su función y producir lo que llamamos hipotiroidismo (disminución de la función tiroidea).

La enfermedad de Hashimoto es el tipo más frecuente de tiroiditis y la causa más habitual de hipotiroidismo. Es de 4 a 8 veces mas común entre las mujeres que entre los hombres. Sobre todo entre los 30 y los 50 años. El periodo postparto es igualmente propenso a la aparición de este problema.

Los síntomas iniciales de la disminución de producción de hormonas, son inespecíficos y de lenta progresión, siendo lo más comunes, cambios de humor, depresión, problemas de concentración, piel seca, caída del cabello, fatiga constante y tendencia al estreñimiento.

La microbiota, también conocida como “flora intestinal”, es el conjunto de microorganismos vivos o bacterias que se encuentran en el intestino o tubo digestivo del organismo humano.

La existencia de estas bacterias intestinales es muy beneficiosa para el desarrollo del sistema inmune.  De hecho, los intestinos contienen la mayor cantidad de tejido y células del sistema inmunológico que están en estrecho contacto con la microbiota intestinal.

El estado de la microbiota en adultos es bastante estable, aunque se adapta constantemente a los hábitos alimentarios ya los cambios durante enfermedad. En pacientes con Hashimoto, se ha observado que la alteración de la microbiota intestinal (disbiosis intestinal) que estimula los procesos autoinmunes.

Eje intestino-tiroides

Cada vez hay mayor evidencia de la conexión entre intestino y tiroides (eje intestino-tiroides). Por un lado, se ha visto que la composición de la microbiota intestinal influye en la disponibilidad de aquellos micronutrientes esenciales para la glándula tiroides. El yodo, el hierro y el cobre son cruciales para la formación de la hormona tiroides; el selenio y el zinc son necesarios para convertir la hormona T4 (tiroxina) en T3 (triyodotironina); y la vitamina D ayuda a regular la respuesta inmunitaria.

Por otro lado, los trastornos microbianos también conducen a cambios en el metabolismo, y participan en la circulación y desconjugación de hormonas tiroideas. Para entendernso mejor, las hormonas tiroideas (T3 y T4) se fabrican en la tiroides, pero la producción es mayoritariamente de T4 (hormona inactiva). Gracias a la acción de varios complejos enzimáticos en el intestino y en el hígado la hormona T4 es convertida a T3 en estos órganos. Si existe un estado de inflamación intestinal y/o disbiosis la activación de la hormona tiroidea se verá afectada y, por tanto, su funcionamiento. 

Figura: Cómo la disbiosis puede influir en el destino de las yodotironinas endógenas y exógenas: A – C afectando la síntesis, el metabolismo y las vías catabólicas de las yodotironinas, D desencadenando la autoinmunidad tiroidea, E interfiriendo con la tasa de absorción oral de tiroxinaina.

Pero también se ha comprobado que la variación de los niveles de hormonas tiroideas en si misma pueden cambiar la composición de la microbiota intestinal y su cantidad. En esta línea se ha observado como los pacientes con tiroiditis de Hashimoto tienen un mayor riesgo de desarrollar sobrecrecimiento bacteriano intestinal.

Las pruebas de lactulosa y manitol (pruebas para valorar el estado de la microbiota intestinal, te explicamos en qué consiste aquí) mostraron un aumento de la permeabilidad  intestinal en pacientes con tiroiditis de Hashimoto que junto con el hecho de una mayor expresión y activación de Toll-like receptores en células sanguíneas periféricas mononucleares en pacientes con tiroiditis linfocítica, apunta a la relación entre el estado de la microbiota y los procesos inflamatorios y la función tiroidea. Los receptores «Toll-like» representan una familia de receptores conservados evolutivamente, que reconocen una amplia variedad de componentes microbianos

La ecografía de tiroides nos permite . Permite identificar fácilmente los patrones ecográficos y valorar el estado evolutivo de la tiroiditis de Hashimoto

¿Qué alimentos debo comer si tengo tiroiditis de Hashimoto?

En el abordaje nutricional de los pacientes con tiroiditis de Hashimoto será necesario tener en cuenta dos aspectos fundamentales, por un lado, mejorar la microbiota intestinal para mejorar el eje intestino-tiroides y, por otro lado, mejorar la inflamación del cuerpo que empeora la situación clínica.

La calidad de la dieta es el aspecto más importante para este objetivo, es decir, la diversidad de componentes de los alimentos y con introducción de alimentos como los que comentamos a continuación.

Así será importante el aporte de prebióticos que actúan como un fertilizante para nuestros microbios intestinales y fomentan el crecimiento de las bacterias intestinales beneficiosas. La mejor manera de nutrir nuestra microbiota intestinal es marcarnos el objetivo de consumir semanalmente una gran cantidad de alimentos de origen vegetal distintos incluyendo frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos y semillas.

El consumo de alimentos ricos en metabolitos vegetales, mejora la composición de la microbiota porque, además de sus micronutrientes, como los polifenoles y otros antioxidantes, son ricos en fibra (cuyo consumo debe ser de entre 25 y 30 gramos por día).

Es muy importante elegir productos con un menor grado de procesamiento de entre los posibles, aunque sean de origen vegetal.

La introducción de probióticos ayuda a sembrar el intestino con microbios beneficiosos específicos. Los probióticos son una buena forma de ingerir la cantidad y diversidad apropiadas de microorganismos beneficiosos, principalmente compuestos por bacterias, pero también levaduras. Eso sí, no vale cualquier probiótico, consulta con tu experto, cuál es que te puede ayudar a ti.

El tipo de grasa consumida es un aspecto esencial, la ingesta excesiva de grasas saturadas puede conducir a cambios en la microbiota pudiendo provocar síndrome del intestino permeable, y cambios hacia patrones relacionados con enfermedades. En cambio, la ingesta de ácidos grasos poliinsaturados promueve la calidad de microbiota y la mejora de las funciones metabólicas.

Es necesaria una cantidad adecuada y diaria de ácidos grasos omega-3, por su poder antiinflamatorio e inmunomodulador deben ser consumidos en la dieta.

También es necesario un aporte equilibrado de hierro, calcio, yodo, selenio, zinc, manganeso, magnesio, ácido fólico y vitamina D.

También es fundamental aumentar el consumo de proteínas en la enfermedad de Hashimoto, y evitar comidas hipercalóricas y procesadas para evitar el sobrepeso y la obesidad.

RELACIONADO: Consumo de Soja en pacientes con Hipotiroidismo.

Por último, destacar la importancia del ejercicio físico y disminuir el estrés para mejorar nuestra microbiota intestinal como así lo comprueban numerosos artículos científicos en los últimos años.

¿Debo quitar el gluten de mi dieta si tengo enfermedad de Hashimoto?

Los estudios realizados hasta el momento no respaldan la afirmación de que los pacientes con enfermedad de Hashimoto deban eliminar el gluten de su dieta.

Aunque dada la asociación de la tiroiditis de Hashimoto con la enfermedad celiaca, si tenemos sospecha que la persona pueda tener enfermedad celiaca, antes de retirar el gluten (para evitar falsos evitar falsos resultados de las pruebas) podemos hacer pruebas diagnósticas y ver si la persona tiene ambas enfermedades. Si se demuestra por las pruebas que tiene enfermedad celiaca entonces sí hay que retirar el gluten de la dieta.

Por último, destacar la importancia del ejercicio físico y disminuir el estrés para mejorar nuestra microbiota intestinal como así lo comprueban numerosos artículos científicos en los últimos años.

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Pedro J. Martín Pérez

Dr. Pedro Martín Pérez, Médico de Familia y Comunitaria

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Sáb May 28 , 2022
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